Durante años, la ficha de la masía El Pati de Borredà empezaba diciendo que la casa era «del año 1600». Nadie en casa recordaba de dónde había salido esa cifra. No está en ninguna escritura, no está en el Registro de la Propiedad y no está en ningún inventario. Era una de esas cosas que se dicen porque se han dicho siempre.
Ya no lo decimos. La casa es de 1768, y la prueba estaba a dos metros de la puerta por la que entran todos los huéspedes.
Dos fechas en la misma viga
Sobre la puerta de entrada hay una viga de madera con dos números grabados, separados por un espacio. El de la derecha, 1976, se conocía de siempre: es el año en que mis padres reconstruyeron la casa, que llevaba décadas en ruinas. Daba por hecho que el otro número era parte de la misma inscripción.
Al revisar una fotografía de la fachada a resolución completa y ampliar la zona del dintel, el número de la izquierda se lee sin ninguna duda: 1768.
La pregunta que había que responder
Una fecha grabada en una viga no sirve de nada si la viga llegó después. Podía ser madera reaprovechada, traída de otra casa durante la reconstrucción, y entonces 1768 no diría nada sobre El Pati.
Se lo pregunté a mi madre, que vio la obra del 76. Su respuesta fue que aquella viga era precisamente una de las cosas que la ruina ya tenía cuando empezaron a rehacer la casa. No es madera traída: es la madera del edificio. Y quien reconstruyó en 1976 grabó su año al lado del original, no encima.
Es la única datación directa que existe de esta casa. El Registro de la Propiedad no llega más atrás, porque la finca se inscribió por primera vez en 1981, y la masía no figura en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Catalunya.
Y 1768 encaja con todo lo demás
Lo interesante vino después. El Pati está construido dentro de la heredad Capdevila, documentada desde el siglo XVI como posesión del monasterio de Santa Maria de Ripoll. La ficha del inventario del patrimonio dice que en el siglo XVIII los Capdevila eran ya comerciantes de lana al por mayor, y que fue entonces cuando ampliaron su masía por el lado de tramontana. Cerca de la casa grande está su capilla familiar dedicada a Sant Jaume.
Es decir: el siglo XVIII es el mejor momento económico de la casa grande, y es el siglo en que la casa grande se amplía y en que se levanta El Pati. La fecha de la viga no es un dato suelto. Cae exactamente donde los documentos dicen que había dinero para construir.
Lo que cuenta la familia
Por qué se construyó El Pati no lo dice ningún papel. Lo cuenta la familia, y ha llegado hasta hoy de boca en boca: el amo de Capdevila tenía un mozo muy apreciado y una hija, los dos se casaron, y el amo les levantó una casa abajo, en el patio de la heredad. De ahí el nombre, que nunca se ha perdido.
Con la casa fechada en 1768, esa historia deja de ser «algo que pasó hace mucho» y se convierte en tradición oral de seis o siete generaciones, confirmada por una fecha grabada en la puerta.
He reunido todo esto —el dintel, los datos registrales, la ficha del inventario y las grabaciones de mi madre, Conxita Gomis Bartomeus— en una página aparte, con las fuentes citadas una por una.
Leer la historia de la masía El Pati, de 1768 a hoy
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